jueves, 18 de mayo de 2017

Las chicas divertidas ligan más

Puede parecer una frase hecha y bastante obvia, porque ¿a que tío no iba a gustarle una chica divertida? Reírse es lo más sano de la vida, todo el mundo quiere encontrar motivos para ello, y si una jovencita sabe hacer que todo el que esté junto a ella sienta ganas de reír, eso es algo que sin duda tienen que atraer a los hombres.


De hecho, cuando hablamos de mujeres jóvenes, las cosas han ido cambiando poco a poco, sin darnos cuenta. Antes en cuanto tenían digamos unos 15 o 16 años, las chicas sólo querían empezar a verse como mujeres: se vestían como las mayores, se maquillaban, se peinaban, y se calzaban esos zapatos de tacón que no son muy buenos para los pies que digamos, pero que sin duda te hacen parecer elegante y femenina, siempre y cuando no des un buen batacazo con ellos. Pero las modas de ahora hacen que las jóvenes de esa edad sean un poco andróginas, y entre tanta banda urbana, y las tendencias que muestran prendas que lo mismo te sirven a los 15 que a los 30, ese término de hacerse mayor ha quedado un poco en desuso; vamos, que nadie sabe muy bien lo que significa.

Por eso, las chicas ahora tiene que tirar de otras cualidades si quieren ligar, y ya os digo yo que quieren, porque eso no va a cambiar mientras el mundo sea mundo; aquella que tenga la diversión como una de ellas, será la que se lleve el gato al agua. Aunque a priori pueda parecer que una joven guapa tenga más opciones con el chico que le gusta que otra menos agraciada, todo dependerá de la gracia que tenga esta última. Y en el fondo, ¿no es lo que nos gustaría de verdad, una forma de luchar contra el machismo y la cultura de la estética, donde tanto vales como atractiva seas? Pues parece que estos tiempos están poniendo las cosas en su sitio.

Pero ojo, cuidado con esto de ser divertida, porque a esa edad también puede convertirse en un arma de doble filo que lleve a la crueldad. En un principio puede parecer muy guay que una tía invente toda clase de estratagemas para divertirse a costa de los demás, pero ¿y a costa de ella misma? También hay que cuidarse de esas jovencitas que creen que ser divertidas es ir por ahí dando por culo al personal, pero el verdadero truco es caer bien precisamente porque también sabes reírte de ti misma.

Por eso, hay que diferenciar entre las muchachas divertidas, y las que simulan serlo. Éstas últimas acaban cagándola en algún momento, por muy atractivas que puedan parecer al principio; pero las primeras acaban triunfando en sus relaciones con los demás, porque como digo, a todo el mundo le gusta tener al lado a alguien que te haga reír.

jueves, 26 de enero de 2017

Ser burlador o burlado, esa es la cuestión



En este mundo de locos un poco de humor no está nunca de más, ¿no creéis, amig@s? La capacidad de reír nos hace más humanos, y si encima nos reímos de nosotros mismos, mejor que mejor.
Y casi es mejor así, porque la verdad, a nadie le hace mucha gracia cuando los que se ríen de uno son los demás. Claro que una señal de madurez es aceptar las críticas constructivas de una forma tranquila y sosegada, pero joder, no es fácil cuando sientes que alguien se ríe de ti, aunque final resulte que era contigo.
Por eso, ya que nos cuesta tanto reírnos de nosotros mismos, ¿qué tal si nos reímos un poco de los demás, para variar? Perdón, "con" los demás. ¿Has visto cuántas situaciones absurdas pululan por toda la red, todas a nuestra disposición? ¿Y te gustaría echarle un vistazo a algunas?
Voy a confesarlo:  a mí personalmente me encanta ver esos vídeos de cámaras ocultas, bromas caseras, caídas y golpes, y toda la clase de burla que se hace a unos cuantos pobres incautos. Reírse del mal ajeno está muy mal, ya lo sé, pero oye ¡qué divertido resulta!
Dice mi madre que siempre he tenido ese defecto, desde que era pequeña, y que ya me reñía bastante cuando me pillaba desternillándome del mal ajeno.  Pero luego aparecieron los programas de televisión que se dedicaban a este tipo de cosas, y ahí ya no hubo quién pudiera pararme, pues el asunto se había hecho oficial. ¡Si salía en la tele, no podía estar mal!
Sin embargo, también desde pequeña llevo fatal llevarme la peor parte, esto es, ser yo la burlada. Por eso siempre he intentado ir con tiento, midiendo mis pasos para no caer en ninguna situación de este tipo, pero claro, comprenderás que eso no ha servido para nada. Se han reído de mí, sí, muy a mi pesar; y en pocas ocasiones he podido darle la vuelta a la tortilla, para qué nos vamos a engañar.
Esas eran cosas de juventud, cuando los deseos de venganza contra quien se reían de mis torpezas me nublaban el juicio; nada grave, no te apures, y ya te digo que al final casi nunca conseguía nada, y más de una vez volvía a quedar en ridículo otra vez. Pero ahora todo eso ya pasó, y por suerte he aprendido de mis errores y, lo más importante, a reírme de ellos de forma sana.
Por eso, de una forma natural y sin querer ofender a nadie, daremos un paseo por todo internet, y veremos de qué formas ingeniosas son burlados tantas y tantas pobres almas cándidas. Claro que nos reiremos, pero oye, sin ninguna mala intención.